Autor: Laura Varela Busto
Había veces que fantaseaba con la idea de ser una gran profesional, de trabajar en equipos multidisciplinares que sacasen adelante ambiciosos proyectos. Imaginaba proponer, debatir y argumentar mis ideas. Figuraba en mi cabeza superar grandes retos. Vislumbraba en mi mente la iniciativa y el impulso profesional dentro de una empresa. Soñaba con ser feliz en mi trabajo y poder reflejar todo mi saber hacer.
Ya han pasado algo más de tres años desde aquello, con un proyecto fin de carrera de por medio, la puesta en marcha de una asociación, la experiencia clinic joven emprend@, tres años ejerciendo como profesional para empresas privadas, muchísimos proyectos materializados, algún que otro fracaso y muchísimas satisfacciones.
Hoy por hoy formo parte de una empresa ya consolidada, integrada en un equipo de profesionales y liderando un gran proyecto que verá la luz en el 2010.
Ahora, esos baños de ilusiones que me daba en el pasado se han convertido en realidad. Una realidad que me apasiona, que me hace sentir viva en todo momento, que me hace partícipe de mi empresa, que me engancha y me fascina. Es el entorno en el que imagino, en el que me entrego y opino, en el que crezco y del que me alimento y me motivo. Es el escenario en el que actúo, en el que me divierto y escucho, en el que comparto, busco y descubro. Es el camino que se abre cuando avanzo, cuando planeo y ejecuto. Es la batalla donde lucho, progreso y consigo. Es la recompensa al esfuerzo, al ímpetu y al empeño.
Mañana, estoy segura, soñaré. Soñaré con seguir imaginando, para que la ilusión no cese. Con seguir luchando, para que la inquietud no muera. Con seguir descubriendo, para que la curiosidad no decaiga. Y, por supuesto, soñaré con seguir abriendo caminos, para que el emprendedor no se detenga.
